lunes, 29 de septiembre de 2014

Servidores virtuales vs. físicos: riesgos y ventajas para la empresa

Los servidores van destinados a una gran variedad de usos; en las empresas, suelen utilizarse como sistemas de almacenamiento de bases de datos, terminales para la ejecución de programas específicos, alojamiento de páginas web, dominios y cuentas de correo electrónico y otras muchas utilidades. Existen hoy desde pequeñas empresas que han querido instalar su propio servidor en el back-office, hasta negocios de mayor tamaño que han acondicionado un data center en la sede de la empresa.
vps

Sin embargo, son muchas las empresas que no se plantean la idea de tener su propio servidor físico, ya que implica una serie de costes y complicaciones que van más allá de sus posibilidades, incluso en algunas empresas tecnológicas. De hecho, lo lógico muchas veces es delegar esta función en un proveedor de servicios que les permita ahorrar en gastos y dedicación.

¿Necesito realmente tener servidores físicos?

Es comprensible que una empresa de barrio no necesite un servidor físico propio; también que una PYME con cierta proyección prefiera contratar un proveedor de hosting mientras sus necesidades no sean demasiado complejas. Es cuando empezamos a profundizar en el valor añadido de una buena de red de servidores, de la que incluso se puede obtener rentabilidad, cuando las empresas sea plantean de su propia infraestructura de servidores.

Servidores virtuales en la nube, una alternativa

La tendencia hoy, sin embargo, va hacia los servicios en la nube o programas de computación en la nube. Cada vez estamos más acostumbrados a pagar por servicios virtuales, entre ellos los servidores virtuales o VPS. Cuando pagamos por un servidor dedicado, estamos externalizando nuestra infraestructura para no tener que alojarla en nuestra propia empresa. Este paso es importante, ya que los servidores in-house empiezan a verse como una molestia a menos que sea una empresa tecnológica con intereses muy específicos.

El inconveniente que plantean los servidores físicos, incluso cuando son externos, es sin embargo el alto precio que implican, cuando se trata de servicios de calidad. Pagar por un mal servidor es desde luego un suicidio, ya que gran parte de la información de la empresa irá alojada allí. Una solución en la nube que se ha planteado a pagar por un servidor dedicado externo es contar con tus propios servidores virtuales.

La empresa no tiene que alojar una infraestructura de hardware costosa y complicada en las dependencias de la empresa. Pero, por otra parte, tampoco está sometida a los vaivenes que puede sufrir un servidor físico externo. Contrata sólo el espacio en disco duro, GPU y características que le hacen falta y lo gestiona por sí misma desde el ordenador.


¿Y tú, qué prefieres, los servidores físicos, o los servidores virtuales? ¡Deja tu opinión en los comentarios!